Sala Ítaca
Solo y Cía es antes que nada un proyecto de investigación teatral que busca nuevas formas y contenidos y nuevos públicos en el seno del teatro contemporáneo español. Esta investigación requiere un equipo estable y especializado de creadores. Una infraestructura que dé base física y económica a la investigación generando un contacto directo con el público por medio de la creación y distribución de espectáculos. Estamos poniendo en marcha un proyecto que desde una posición de la máxima independencia económica y política posible, trate de aunar un proyecto artístico exigente desde el punto de vista profesional, con un compromiso ético y cultural con la sociedad de la que nos nutrimos y a la que intentamos servir con nuestro trabajo.
Nuestro enfoque está inspirado en la filosofía y la práctica teatral de Peter Brook:
La búsqueda de un teatro vivo no momificado, inquieto, crítico, en permanente renovación, abierto a nuevas influencias, en constante diálogo con la sociedad de su tiempo. Colaborando activamente al desarrollo de una cultura universal (una pero diversa) a partir del conocimiento y la utilización respetuosa del patrimonio expresivo humano. Asumimos plenamente estos postulados y a partir de ellos, y a lo largo de muchos años, hemos ido perfilando nuestras propias búsquedas.
Nuestras líneas de investigación se centran en buscar la confrontación de elementos diversos (lo épico y lo dramático, lo tradicional y contemporáneo...) al servicio de una dramaturgia de integración que devuelva al teatro, el territorio de frontera, audaz, comprometido y abierto, que forma parte de sus más valiosas señas de identidad. Buscamos referencias en nuestra tradición teatral occidental y acudimos a otras tradiciones (africanas, asiáticas, americanas...) que nos abren la mente y la sensibilidad a otras resonancias que complementan, abren y fertilizan las nuestras. Creemos que el teatro puede ayudar a crear un espectador más crítico, menos pasivo, más abierto, que el que está produciendo la civilización global y virtual que la televisión y otros medios están creando.
La comunicación teatral con su exigencia y limitación de tiempo y espacio con su atmósfera grupal-no masiva- y su contacto directo entre los artistas y el público, permite algunas veces ese encuentro ético-estético grupal, que por sí mismo restaura una dimensión más humana de las relaciones, la que generó el grupo humano que se va contando su propia historia, para recordar quienes son un tipo de vínculo que estamos olvidando en la civilización de las masas solitarias. Hace falta una renovación del mismo concepto de teatro, que revalide su derecho a seguir existiendo como algo más que un arte de museo -es decir fosilizado- y empezamos defendiendo y definiendo su pertenencia al territorio del arte vivo y social, frente a los intentos de encajarlo excluyentemente como una rama (pobre) más en la cultura del ocio, en el negocio del entrenamiento.
El teatro es un arte donde se cruzan la literatura, la plástica, la música y la danza, y es un cruce que se produce en unas circunstancias particulares: en el aquí y ahora radical de actores y público, por eso nuestro teatro se expresa sobre todo en la búsqueda de un arte integrador y mestizo que de su cárcel de espacio-tiempo obtiene su esencia y sus recursos.
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